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Reynoso nunca traicionó a Alianza Lima

Opinión

Reynoso nunca traicionó a Alianza Lima

¿Juan Reynoso relamente traicionó a Alianza Lima? Víctor López suelta unas líneas y te cuenta su opinión personal.

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Era enero de 1993 y un Juan Reynoso con apenas veintitrés años de edad miró de reojo una propuesta de cien mil dólares que se encontraba sobre una mesa, esa cantidad de dinero es la que Alberto “Beco” Espantoso -entonces Presidente de Alianza Lima- le había ofrecido para renovar su contrato con el equipo de La Victoria.

Pero Juan prefirió enrumbar con destino a Breña, más precisamente al «Estadio Lolo Fernández», ahí lo esperaba Jorge Nicolini -Presidente de Universitario de Deportes- con ciento cincuenta mil dólares y con una duda: ¿Será buena idea arrebatarle a Alianza nada menos que a su capitán y principal defensor central? Quien no tenía dudas era el joven jugador, así que tuvo que usar la cabeza para convencer al experimentado dirigente crema. Reynoso lo apretó a Nicolini. Así firmó su contrato.

Días después, la historia del traspaso en detalle fue contada por el propio Juan Reynoso a un periodista del diario El Comercio. Él mismo hizo público que quiso ser jugador de la «U», quien avisa, no traiciona.

Juan Reynoso fue formado en las divisiones menores de Alianza Lima y debutó en el equipo blanquiazul en 1986. Un año después, se salvó de morir en el Fokker F-27-400M (avión que trasladaba a la delegación de Alianza Lima y que se estrelló en el mar), por lo que fue el único sobreviviente de la generación de “Los Potrillos”.

La tragedia de perder un plantel completo condujo a Alianza a pelear por no descender en la temporada de 1988 con la que completaron -de momento- diez años sin campeonar. Juan Reynoso sufriría de esa sequía de títulos por cuatro años más: al final de la temporada de 1992, Alianza no salió campeón y tampoco clasificó a la Copa Libertadores.

El equipo íntimo se quedó con las manos vacías pero no tendría que ser necesariamente así para el “Cabezón” Reynoso, quien se dio cuenta de que la temporada de 1993 iba a ser muy atractiva: Copa América Ecuador 1993 y Clasificatorias a la Copa Mundial de Fútbol de Estados Unidos 1994. ¿Y la mejor forma de llegar a esos torneos no sería jugando la Copa Libertadores de ese año? Es entonces que Reynoso envió a un emisario para que lo ofrezca a la U, equipo que estaba clasificado como campeón a la fase de grupos del torneo continental de clubes.

Juan quería despegar de una vez por todas como futbolista pero en caso eso no ocurriera, antes quiso asegurar económicamente su futuro, por eso aceptó la diferencia de cincuenta mil dólares que le ofreció la U por encima de Alianza Lima. Fue una decisión estrictamente profesional, no fue un tema personal con Alianza, por lo que no se configura una traición.

Como era de esperarse, la hinchada de Alianza Lima sintió que Juan Reynoso le había sacado la vuelta aunque a los fanáticos blanquiazules habría que recordarles que Juan Reynoso toda la vida fue hincha de Sporting Cristal, por lo que el sentido de pertenencia hacia el club de La Victoria nunca fue completo.

La bronca por el polémico traspaso de Alianza a la U podría haberse diluido con el pasar de las fechas del Descentralizado de 1993, sobre todo porque Alianza Lima marchaba firme hacia la consecución del título tras quince años de intentos fallidos.

Al término de la primera rueda de ese campeonato, Alianza era el gran candidato. Sin embargo, para la segunda parte del torneo, la U despidió al serbio Iván Brzic y contrató al uruguayo Sergio Markarián, quien se ganó el apodo de “Mago” al hacer un segundo semestre casi perfecto, le arrebató la punta a Alianza y finalmente se coronó campeón nacional.

Bicampeonato para la U, que también había salido campeón el año anterior. Durante los festejos por el título conseguido en el Estadio Nacional de Lima, una imagen quedó para la historia: Juan Reynoso corriendo rumbo a la tribuna popular norte donde se encontraba la Trinchera Norte -barra brava de Universitario-: se sacó la camiseta y se la regaló a la gente.

A esas alturas ya nadie en la U se acordaba de que Reynoso había estado en las filas del archirrival. No había necesidad de absolverlo por su pasado blanquiazul. Quienes nunca lo perdonaron fueron los hinchas aliancistas, los que recién pudieron gritar campeón cuatro años después tras soportar las burlas por levantar una copa local luego de dieciocho años.

El éxito de Juan Reynoso exacerbó el desprecio hacia él de parte del pueblo victoriano, si Reynoso hubiera terminado siendo un jugador más del montón, hoy ni se acordarían de él.

Luego de su único título con la U, la carrera de Juan Reynoso como jugador entró en una espiral ascendente: traspaso a Cruz Azul donde ganó tres títulos (una Liga MX, una Copa México y una Liga de Campeones de la CONCACAF), cuatro participaciones en Copa América y tres presencias en Clasificatorias para la Copa Mundial de Fútbol. Su último club fue el Necaxa. Le fue tan bien en el extranjero que no tuvo tiempo ni de volver al Perú para retirarse como futbolista.

Pero la historia entre Juan Reynoso, la U y Alianza tendría un capítulo más aunque esta vez con el “Cabezón” como Director Técnico de Universitario de Deportes. El escenario fue el Play-Off del campeonato del 2009. Gran final entre Universitario y Alianza. Y Reynoso le ganó los dos partidos: 0-1 en Matute y 1-0 en el Monumental. Aquella vez no les sacó la vuelta sino que se las dio.

Por: @Víctor López

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Licenciado en Psicología | Fundador y administrador de Tribuna Trujillana | Columnista en Fútbol Trujillano.

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